INTRODUCCIÓN





La rendición de cuentas constituye el fundamento ético e institucional de toda administración pública moderna. En el ámbito de la asistencia privada, este principio adquiere una relevancia singular, pues no se limita a la evaluación de resultados, sino que implica un ejercicio de transparencia frente a los fundadores de las instituciones, a la población usuaria de las mismas y a la sociedad en general. Debido a esto, la Junta de Asistencia Privada3 presenta este informe con la finalidad de dar cuenta de los avances, desafíos y aprendizajes acumulados a lo largo de seis años de trabajo continuo y coordinado que permitieron alcanzar los resultados obtenidos durante el período comprendido entre febrero de 2020 y febrero de 2026.

Este documento sintetiza una gestión desarrollada bajo los principios de integridad, eficacia y responsabilidad. Reúne información derivada de los informes de actividades que, por ley, damos a conocer anualmente, de los registros y bases de datos institucionales, de los reportes de las áreas sustantivas, de control interno, y de los resultados de cumplimiento alcanzados por las IAP a través de los mecanismos de vigilancia y supervisión implementados en el período. Su propósito es ofrecer una visión integral de la evolución de la Junta y de las IAP, con una mirada reflexiva sobre los logros alcanzados y los retos que aún persisten.

El carácter institucional y la función pública de la Junta

El presente informe da cuenta del proceso mediante el cual la Junta de Asistencia Privada fortaleció su estrategia institucional, elevó la eficacia de su gestión y asumió, con determinación, su papel como instancia de gobierno, responsable de regular, vigilar y acompañar en su mejora a las Instituciones de Asistencia Privada.

En este marco, se exponen las acciones emprendidas para alinear de manera plena la actuación de la Junta con la política pública y el marco normativo vigente, reafirmando, con ello, su identidad como órgano desconcentrado del Gobierno de la Ciudad de México, investido de atribuciones de autoridad y dotado de responsabilidad pública frente a los fundadores, las Instituciones y la sociedad en su conjunto.

Desde esta perspectiva, durante el período que se informa, la legitimidad de la Junta se fortaleció al consolidar con claridad su papel como garante de la voluntad fundacional de las Instituciones de Asistencia Privada y, en consecuencia, como la entidad gubernamental facultada para ejercer sobre ellas una supervisión calificada, objetiva y consistente en el tiempo.

Con ello, la Junta reafirma una identidad institucional que hunde sus raíces en la primera legislación que dio origen a la Junta hace más de ciento veinticinco años. En consecuencia, los objetivos, programas y proyectos institucionales se armonizaron con los programas oficiales del Gobierno de la Ciudad de México. Ello generó condiciones para una gestión más ordenada, coherente y eficaz, y permitió consolidar una relación institucional más estructurada con otras instancias públicas, tanto en beneficio de la operación de la Junta y, sobre todo, de las propias Instituciones de Asistencia Privada al favorecer sus gestiones con las diversas instancias del gobierno de la Ciudad y, a la vez, facilitar la coordinación interinstitucional, la vinculación y la atención de sus necesidades.

Un compromiso con los fundadores de las Instituciones de Asistencia Privada, y con la sociedad en general

La Junta tiene una misión de claro valor social y jurídico: vigilar el cumplimiento de la voluntad de los fundadores de las Instituciones de Asistencia Privada. Quienes han optado por esta figura legal lo han hecho con la certeza de que la existencia de una autoridad rectora brindaría una mayor certidumbre sobre la continuidad y permanencia de su voluntad más allá del tiempo, protegiendo sus vocaciones asistenciales y el destino de sus bienes. De ahí que la labor de la JAP no se limite a la vigilancia formal, sino que encarne un compromiso moral y jurídico con la preservación de la confianza pública y con el fortalecimiento del sector que representa.

La cultura de la legalidad para la permanencia institucional

El trabajo realizado por la Junta durante estos años se ha asentado sobre el valor esencial de la cultura de la legalidad. Tal como se plantea en la doctrina jurídica contemporánea, es así como se denomina al conjunto de creencias, valores y prácticas que promueven el respeto al Estado de Derecho y el cumplimiento de las normas como una convicción compartida y no como una imposición externa.

En el ámbito asistencial, la cultura de la legalidad se traduce en el reconocimiento de que las normas no son meros instrumentos de control, sino marcos de confianza que permiten la convivencia institucional, el ejercicio responsable de los recursos y la salvaguarda de los derechos de las personas en situación de vulnerabilidad.

Desde esta perspectiva, la JAP ha fortalecido su papel como garante de la legalidad al impulsar supervisión técnica objetiva y acompañada de procesos de formación y asesoría. Este enfoque promueve que las IAP comprendan la regulación no como un obstáculo, sino como una herramienta para consolidar su misión y fortalecer su legitimidad social. En esta lógica, la vigilancia adquiere una dimensión ética y pedagógica, orientada a la mejora continua y a la construcción de una ciudadanía institucional responsable.

Seis años de modernización: un proceso, no una meta

Junto con este compromiso ético y normativo, la gestión 2020–2026 ha estado guiada por una visión de modernización institucional. En un entorno caracterizado por rápidas transformaciones, la JAP emprendió un proceso de innovación permanente que abarcó la sistematización y digitalización de trámites y expedientes, la creación de sistemas de información, la adopción de indicadores de desempeño y la generación de herramientas de gestión basadas en evidencias.

La modernización, entendida como un proceso integral y no como una meta aislada, ha permitido que la Junta actúe con mayor eficiencia, transparencia y responsabilidad con las instituciones que supervisa, posicionándola como un referente nacional en materia de gestión asistencial. Este proceso ha implicado también una reconfiguración cultural interna, donde la innovación se asumió como un deber institucional, lo que es congruente con que en esta etapa, la JAP haya promovido la participación activa de su personal para proponer ideas, la adopción de buenas prácticas administrativas, y la búsqueda de oportunidades de articulación del trabajo con otros organismos tanto del sector público como del privado, siempre con el propósito de elevar la calidad de los servicios y fortalecer la sostenibilidad a largo plazo de las IAP.

Anticipar desafíos, construir soluciones

El presente informe se desarrolla también en un contexto de retos complejos para la sociedad en general, y para el sector asistencial en particular. Factores como el envejecimiento demográfico, los cambios económicos, las transformaciones en los modelos de gobernanza social y las nuevas demandas ciudadanas en materia de derechos humanos y equidad han redefinido el papel de las instituciones de la asistencia privada. Ante ello, la JAP ha buscado ser no solo un órgano de supervisión, sino un agente de desarrollo institucional, capaz de anticipar tendencias, proponer soluciones innovadoras y acompañar a las IAP en sus procesos de fortalecimiento.

La mirada que ofrece este informe es, por tanto, una visión desde el presente, que reconoce el camino recorrido, evalúa los resultados alcanzados y proyecta los desafíos futuros. La Junta ratifica con ello su compromiso con los fundadores de las Instituciones, con su visión y voluntad, la vez que reconoce como valores intrínsecos a ella y a la labor asistencial privada en general, la legalidad y la efectividad, y reafirma su convicción de que la asistencia privada es un componente esencial del sistema de bienestar social de la Ciudad de México.

Rendir cuentas, garantizar la legalidad, modernizar la gestión y responder a los desafíos del tiempo han sido, los últimos seis años, los pilares de la gestión.

 

3 En el presente documento, para hacer referencia a la Junta de Asistencia Privada de la Ciudad de México, se utilizarán indistintamente, además de su denominación completa, los términos “La Junta”, “La JAP” y “el Órgano Desconcentrado”; de la misma forma, se hará referencia a las Instituciones de Asistencia Privada como “las Instituciones” o “las IAP” y a la Ley de Instituciones de Asistencia Privada de la Ciudad de México, abreviándola como “La ley” o “LIAP”